Al límite
La curiosidad mató al gato, dicen malas lenguas.
Pero ¿Y la necesidad?
¿Donde queda la anhelación del conocimiento?
El dolor punzante vuelve a recorrer mi cabeza de nuevo, se abre un agujero en el estómago cuando recuerdo, que lo que me empeño en sacar de mi mente acaba desquiciando a esta poco a poco, desordenando lógica alguna y bebiendo locura, sacada de la fuente de..no sabemos si de la verdad.
Deseo, por una vez en esta puta vida, una certeza que no se acobarde ante mi, y al mismo tiempo otra que agache la cabeza o que me sonría desmintiendo lo que tanto temo.
Cualquier acto o postura sin amor, es ridículo, y obsceno.
